Dr. Miguel Aizpún Ponzán.
Miembro de la Asociación Española de Dermatología y Venereología (AEDV)

LOS PIOJOS VAN A LA ESCUELA

De un tiempo a esta parte se viene observando una creciente preocupación por el regreso de los piojos y sus liendres a las aulas escolares. Pero lo que verdaderamente nos preocupa a los dermatólogos es que esta presencia siga teniendo un cierto carácter vergonzante, circunstancia que, en ocasiones impide la rápida comunicación a los responsables sanitarios para atajar el problema.

Esta demora en el tratamiento resulta particularmente dañina si se tiene en cuenta la fácil y rápida evolución del contagio cuando se dan las condiciones de estrecha convivencia típicas de escuelas y guarderías. Cada hembra de piojo viene a poner de cien a trescientos huevos, llamados liendres, que se adhieren fuertemente a la base del pelo. Sólo hace falta entre siete y diez días para que se incube el huevo y se desarrolle la larva. Los insectos pasan de una cabeza a otra a través del contacto de los cabellos, algo que resulta frecuente entre escolares que juegan y trabajan juntos.

Cuando se ha detectado la presencia de liendres y el previsible contagio, la medida más eficaz es comunicarlo de inmediato a los profesores y a los responsables sanitarios. El tratamiento de los parasitados resulta muy sencillo, dada la eficacia de los fármacos insecticidas. La aplicación de estos preparados debe efectuarse siguiendo estrictamente las instrucciones de cada producto y las veces que sea necesario hasta erradicar totalmente los piojos. En las escuelas, todos los alumnos parasitados han de ser tratados de forma simultánea, ya que se pueden producir contagios entre niños afectados, aún no tratados, y otros que ya lo han sido.

Este sencillo tratamiento supone la eliminación de un problema verdaderamente molesto. La parasitación provoca fuertes picores en el cuero cabelludo, ocasionados por la irritación de la saliva que el piojo deposita en la pequeña herida de la picadura para chupar la sangre que constituye su alimento.

Los educadores pueden y deben jugar un papel importantísimo en la erradicación de los piojos de las aulas. Por una parte, impulsando una cultura de prevención,a través de una labor informativa dirigida a los padres para que éstos realicen una correcta prevención; por otra, comunicando rápidamente la aparición de los focos de contagio. Las medidas preventivas consisten básicamente en revisar correctamente la cabeza, para ello primero se debe lavar el cabello y a continuación proceder a un cuidadoso peinado con un peine de púas largas y estrechas llamado lendrera que permitirá discernir sobre la presencia o no de tan molestos huéspedes. Para conseguir los mejores resultados este proceso se debe repetir de forma periódica y siempre que en la escuela se dé el aviso de presencia de piojos en el aula. Resulta muy conveniente que los educadores conciencien a sus alumnos para que cuando alguno de ellos descubre que tiene piojos, no lo oculte por vergüenza, sino que lo comunique rápidamente a los responsables educativos sanitarios. De esta forma podrá determinarse si quienes rodean al afectado han sido ya contagiados y, en todo caso, extremar las medidas preventivas y de control del foco.

Dado que el picor constituye el síntoma de la presencia del parásito, para confirmarla o descartarla, se deben detectar las liendres. éstas se diferencian de la caspa y de las escamas seborreicas en que presentan una brillantez nacarada, están adheridas a los cabellos y cuesta extraerlas. Las liendres enganchadas a la base del cabello se identifican con mayor facilidad que los piojos vivos. Resulta muy recomendable revisar el cabello un mínimo de dos veces por semana, preferentemente detrás de las orejas y en la nuca, bajo una buena iluminación y con ayuda de la lupa.

Debemos reiterar que la presencia de piojos no es algo vergonzante. Simplemente, se trata de un molesto foco de contagio para cuya erradicación existen tratamientos eficaces. Sólo hace falta que los afectados y su entorno colaboren poniendo el problema rápidamente en conocimiento de quienes pueden resolverlo.